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"Dos largos años de
campaña en la prensa local, de modo especial en "El Liberal" en pro de que
se concediese a Murcia una guarnición militar, dieron su fruto el día 16 de
noviembre de 1917. Era ministro de la Guerra el ilustre político murciano
donjuán de la Cierva Peñafiel, que tanto hizo por Murcia a lo largo de su
prolongada vida pública.
La noticia se dio a
conocer a primeras horas de la tarde, pues llegó a la alcaldía a mediodía.
Nada más saberse la esperada concesión de la permanencia de fuerzas
militares en la capital, se produjo una manifestación espontánea, precedida
por una banda de música, que recorrió las calles céntricas de la ciudad
interpretando marchas militares. Esta misma banda dio después un concierto
en la plaza de Joufre, lugar que, hasta los años cuarenta, se convertía en
sala de conciertos callejeros, en la casi totalidad de los festejos
populares.
El citado batallón de
Artillería, de nueva creación, como consecuencia de la reciente
reorganización militar española, había de alojarse en el viejo Cuartel de
Garay, antes prisión, parte de la cual todavía ocupaba una zona del
edificio, por lo que fue condición "sine qua non" desalojar a los presos,
como se hizo en días sucesivos, en que fueron trasladados a las cárceles de
partido de varios pueblos de la provincia.
Fue pródigo, el segundo
semestre de 1917, con nuestra capital. Pródigo y generoso, pues, aunque la
concesión oficial de un conservatorio no llegó en dicho año, se creó éste
con antelación, como previa exigencia a la citada concesión.
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El 8 de agosto, con
calores exagerados, se reunieron las más destacadas personalidades
de la vida cultural y política de la ciudad en el Círculo de Bellas
Artes, que, por cierto, va a renacer en buena hora.
Bajo la presidencia
de don Isidoro de la Cierva, los asistentes, señores Díaz de
Revenga, Llovera, Puig, Pérez Marín, Puche, García Gil, Muñoz
Pedrera y Jara Carrillo, aprobaron el proyecto del Reglamento que
había de regir a la entidad docente y musical, al tiempo que se
nombraban los titulares de las diferentes disciplinas, porque así lo
determinaba la ley.
Fueron éstos los profesores don Ángel Larroca, maestro
de capilla de la Catedral y autor entre otras varias
composiciones, de un bellísimo Miserere, y don Pedro
Muñoz Pedrera, ambos de solfeo. Muñoz Pedrera fue autor
de varias marchas militares, entre ellas "Hacia el sol".
De piano lo fueron don Antonio Puig, padre de más tarde
profesora del citado centro, excelente amiga, Anita
Puig, y abuelo del director teatral Gustavo Pérez Puig.
Con el señor Puig compartió la cátedra la señorita
Beatriz Martínez Arroyo. De viola y violín, lo fueron
don Antonio Puche y don Mariano Sanz. De armonía, don
Emilio Ramírez, autor, entre muchas piezas, del Himno a
Murcia y de "Cuadros murcianos". Don Manuel Massotti
Escuder lo fue de canto, mientras que la Historia de la
Música se encargó el exquisito poeta don Enrique Martí:
todo un plantel de excelentes músicos".
Carlos Valcárcel, Cronista
oficial de la ciudad de Murcia. Artículo: "75 años de la
fundación del Conservatorio" aparecido en la revista
"Cadencia" (Murcia, año 7, nº 12, Diciembre 1994).
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